ASTURIAS

Datos del Pueblo

San Emiliano

Pueblo

 Parroquia: San Emiliano

Municipio/Concejo

 Allande / Comarca: Occidente

Provincia

Asturias

Comunidad

Principado De Asturias

habitantes 2003

29

 

Ayuntamiento

Dirección

Donato Fernández, 2.

Codigo postal

33880

Telefonos

985807004 / 985 80 71 37

Fax

985 80 73 42

Oficina Turismo

985 81 05 03

Web Oficial

Allande

Web de Interes

Allande entre el arte y la naturaleza

E-mail municipio

oficinasgenerales@allande.org
 

Pocos pueblos pueden sentirse tan satisfechos de su hermosura como San Emiliano, una localidad que se esconde de los ojos de los extraños. Pertenece a Allande, pero por tierra está unido a Grandas de Salime y, por el río, a Pesoz. Hay que ser demasiado curioso o estar advertido para coger el camino que lleva al pueblo. Lo normal es aparcar a la entrada al estar defendido por una pared de piedra y una portalada.
Entrar en San Emiliano es pasear por un mundo de piedra, de madera, de hórreos y de silencio. Se puede recorrer el pueblo con la sola presencia de los perros ladradores pero inofensivos. Después de caminar un rato solo, encuentro a Amadeo, una mezcla de filósofo y profeta que predica la bondad con el ejemplo. Me lleva a su casa para invitarme a un licor de manzana elaborado por él. Se ofrece para ponerme unos pinchos y confiesa que a veces se equivoca llevando su casa a presuntos malhechores.
Otra persona que aparece en el camino es María del Carmen Reguera, acompañada de la médico de Pravia, la cual me lleva al bar de la alcaldesa de barrio, Aurelia Villabrille, que me presenta a sus hijas de 9 y 11 años, y se muestra amabilísima a pesar de que el 20 de septiembre falleció su marido, un hombre que llevaba más de treinta años en el parque móvil de la Delegación del Gobierno. Me cuenta que ella era alcaldesa con el Partido Popular y que, a pesar de la moción de censura, el PSOE la siguió manteniendo en el cargo, señal, dice ella en broma, de «que lo hago bien». A sus 48 años regenta el bar que tenían sus abuelos, aunque señala que el bar no se sostiene con los veinte vecinos que quedan en San Emiliano.
Resulta curioso que existan dos bares en el pueblo y que apenas tengan movimiento, salvo en el verano o en los puentes en que vienen todos los que se encuentran fuera. Carmen Reguera explica que en una casa próxima no vive nadie, pero que en el verano se juntan más de veinte personas.
Señalan también Carmen y la Alcaldesa que en el pueblo se da todo, cualquier cosa que se plante, y de ahí que aseguren que incluso se da el azafrán. La Alcaldesa dispone incluso de dos apartamentos rurales. Están satisfechas de los servicios públicos de saneamiento, agua y luz, pero esperan que llegue el próximo año para que se les arregle la pista que lleva del pueblo a la general.
Lo cierto es que pasear por San Emiliano resulta un gozo. Documentada su existencia en 972, destaca por la belleza de sus calles modestas. No queda otro remedio que entregarse a su escondida belleza. Todo allí es piedra, madera y losa. Lo cual es sorprendente porque la Alcaldesa señalaba que, si no pides permiso, todo vale, pero como tramites una licencia o una subvención, todo se complica debido a las normas restrictivas que pesan sobre el conjunto de San Emiliano.
Dentro del atractivo encanto, tres edificios reclaman la atención de inmediato: la iglesia, con vestigios románicos, góticos y renacentistas, en la que se dice misa dos veces al mes, cuando vienen las monjas de Pesoz para celebrarla, si bien hay que convenir que las hostias las traen consagradas por el cura de Grandas; la casa de la Torre, impresionante fortificación del siglo XVI, y de cuyas alturas cuelgan cuatro magníficos escudos, el de los Cienfuegos, Valledor, Ibias y Rúa. Dentro de esa situación tan especial de pertenecer a Allande, pero tan próxima a Grandas, no debe de sorprender que el hospital lo tengan en Cangas, el médico de cabecera en Berducedo, el cura y el colegio en Grandas, a pesar de que los más jóvenes del pueblo son las dos hijas de la Alcaldesa, lo que explica que tengan en su casa once gatos propios más otros dos que cuidan, dos perros, dos vacas, un ternero, un burro y bastantes gallinas que son sus verdaderos amigos, puesto que salvo los compañeros de la escuela de Grandas no tienen con quién jugar.
Y todavía los vecinos están en condiciones de poder bajar al río Navia pendiente abajo, en donde disponen de alguna lancha para pescar truchas. (Texto integro del diario La Nueva España 20/10/2005)

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